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BLOG con flores y fondo difuso

10 ideas para vivir con Inteligencia Emocional… Aquí empezamos con 5

Hemos aprendido que la inteligencia emocional es una capacidad, y por tanto, se puede entrenar.

Te propongo unas ideas para que puedas poner en práctica y puedas vivir más feliz en medio de tus circunstancias

 

  1. Todas las emociones son buenas. El miedo, la rabia y la tristeza también son emociones buenas. Aunque sean más desagradables de sentir que la alegría o el amor, nos traen información importante. Estate atento cuando las sientas y descubre qué quieren decirte
  2. Expresa tus emociones y tus necesidades. Expresa tu dolor, tu rabia, tu tristeza, tu frustración, tu angustia, tu ansiedad… Expresa lo que necesitas para sentirte mejor. Hazlo. Hazlo siempre que lo necesites y no te juzgues por sentir lo que sientes.
  3. Ten buena relación contigo mismo. Date ternura. Trátate con cariño y felicítate por las cosas buenas que haces. Eres una persona única. No hay nadie como tú. La buena relación con uno mismo es la base para tener una buena relación con los demás.
  4. Sé consciente de lo que piensas. Recuerda que tus pensamientos alimentan tus emociones. Tus emociones influyen en cómo te comportas, y esto determina los resultados que obtienes en tu vida. Observa lo que piensas y recuerda no engancharte a aquello que te hace daño.
  5. Tu lenguaje importa. La forma en que te expresas también es determinante. Estate atento al lenguaje que utilizas para expresar la situación que vives y cámbialo si crees que no te ayuda.

Cristina Jardón

Pedagoga y Coach. Experta en Inteligencia Emocional y Mindfulness

www.cristinajardon.com


BLOG memoria afectiva

Memoria afectiva

La memoria afectiva es un sentimiento con una carga emocional que reaparece cada vez que se recuerda una experiencia previa significativa.

Inicialmente se pierde la memoria inmediata y reciente, la memoria episódica o la memoria semántica; posteriormente se pierde la memoria remota o antigua (recuerdan mejor lo ocurrido hace años que lo reciente) pero la última memoria que se pierde es la afectiva.

El paciente no puede recordar que esa persona que le cuida es su hija, pero le genera una sensación de tranquila y seguridad (es un rostro ‘amigo’). Los pacientes de Alzheimer pueden sentir emociones aunque hayan olvidado el motivo que las causó.

Por eso, es fundamental que los familiares y los cuidadores aprendan a comunicarse con el paciente, para inducirles emociones positivas (caricias, abrazos, conversaciones o gestos amables).

 

Dr. José Tatay Ramírez es médico especialista en Neurología. Miembro numerario de la Sociedad Española y Valenciana de Neurología (SEN). (entrevista en El Mundo)

 


BLOG Teresa concentrada

¿preocupado por su memoria?

Debería consultar con su médico si sus fallos de memoria están afectando el día a día y especialmente si…

  • recuerda con esfuerzo episodios recientes mientras que los recuerdos del pasado fluyen con soltura
  • le cuesta seguir conversaciones o mantener la atención en un programa de tv
  • olvida la denominación de objetos cotidianos
  • confunde nombres propios de allegados
  • no puede recordar o explicar cosas que haya escuchado, visto o leído recientemente
  • tiene problemas a la hora de pensar o razonar
  • se siente ansioso, enfadado, enrabietado o con síntomas de apatía, bajón, depresión
  • se desorienta en ambientes cotidianos o en viajes habituales
  • escucha comentarios de otros sobre su propio estado…

¿qué puedo hacer?

Si le afecta personalmente o a alguien allegado, consulte con su médico y comparta su preocupación. Hay muchos motivos por los que se producen los fallos de memoria, desde un fallo hormonal, deficits de vitaminas, infección… algunos banales y pasajeros.

Alzheimers.org.uk/memoryworry

¿por qué esconder una preocupación que puede tener solución? si todo queda en un susto, mejor que mejor. Cuanto antes pida ayuda, podrá decidir que hacer. Puede haber tratamiento y apoyo que en cualquier caso, podrán ser de ayuda y lo principal, tomará sus propias decisiones…

 


Personas con vidas de libro

Preciosos libros antiguos

Las vidas de las personas que vienen a Maria Wolff son como libros antiguos. Por fuera están gastados, arrugados y ya no parecen lucir con el brillo de antaño. Sin embargo, dentro de ese envoltorio ajado, se esconde un sinfín de hojas repletas de historias maravillosas, un sinfín de acontecimientos.  A veces  sorprendentes, a veces cotidianos, a veces dignos de ser contados en una novela.

Cuando indagamos en las biografías de las personas que trabajan junto a nosotros descubrimos todo el esplendor que esconde el libro antiguo y aprendemos a valorar a la persona que fue y que sigue siendo, le damos el protagonismo que se merece, le devolvemos la dignidad, que a veces, sin querer, se diluye en la vorágine del día a día y centramos así nuestra atención en la persona.

Por eso, me atrevo a darles un consejo:

Lean con avidez de lector insaciable, las páginas de sus mayores y la de sus contemporáneos… Sólo de esa manera descubrirán – y nos ayudaran a descubrir a otros-  el tesoro siempre vigente, que encierran los libros antiguos.

 

Beatriz Amador, centro Maria Wolff Montesa


BLOG escritor R Taylor

Sigo aquí

Al estadounidense Richard Taylor, doctor en Psicología, le diagnosticaron Alzheimer en el año 2001. Sin embargo, desde entonces Richard ha mantenido su dinámica de escribir, investigar y dar conferencias sobre la enfermedad.

Este hombre se ha convertido en el mejor ejemplo de sus propias teorías. Como resultado de este proceso escribió el libro “Alzheimer desde dentro”. En la obra deja pistas que bien valdría la pena tomar en cuenta.  “Viviendo con los síntomas de demencia, estoy todavía aquí, aunque nunca me he ido”.

Pero Richard Taylor va más allá y pide que “lo capacitemos, que lo recapacitemos, pero que no lo incapacitemos”. Respecto a los tratamientos, dice que “no podemos depender sólo de las medicinas, todavía no ha llegado la curación. El equipo médico nos clasifica como ‘gente con demencia’ pero esto es muy limitado. Estamos todos allí- aquí, siempre”

 

 

 

 

 


CURSO GRACIELA y ANA 8 abril 2017

Conocemos el cerebro

En nuestra ultima formación, hemos recorrido durante seis horas el Sistema Nervioso deteniéndonos específicamente en las áreas del cerebro que están involucradas en los déficits que podemos observar en las personas con enfermedades neurodegenerativas: hemos querido tener nociones sobre las áreas involucradas en funciones como la memoria, atención, en la percepción, en la comprensión y expresión lingüística, razonamiento así como entender que la identidad y la personalidad también son epifenómenos que pueden ser ubicados en estructuras del cerebro.

 

Se trata de una formación global cuyo objetivo es permitirnos comprender que pasa cuando el cerebro se daña, relacionando cada hemisferio y cada lóbulo con las funciones más prevalentes que desempeña, simplificando con fines didácticos de modo que relacionemos el lóbulo occipital con la visión, el lóbulo temporal con la audición y la comprensión lingüística, entendiendo el lóbulo parietal como la parte del cerebro que siente (propiocepción) y el lóbulo frontal como cerebro ejecutivo, y terminando con el sistema límbico: el que siente, sin dejar al margen el hipocampo ya que es el área que supuestamente se deteriora antes en la Enfermedad de Alzheimer.  Al mismo tiempo reflexionamos sobre como las diversas áreas están interrelacionadas y sobre la gran trascendencia que tienen las áreas de asociación en nuestra compleja percepción del mundo.

 

Nunca hay horas suficientes para abordar un órgano tan complejo, pero el interés mostrado por los participantes permitió recorrer rápida e intensamente esa máquina tan interesante y comprender que cada una de las actividades humanas supone una intensa y extensa colaboración de una enorme red neuronal.

 

Ana Mª Herrrero y Graciela Otero, centro Maria Wolff Cardenal


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Recuerdos musicales

Aquello de que la música es el idioma universal parece reafirmarse con los pacientes de Alzheimer. La música no solo trasciende una determinada cultura, no es solo que una melodía nos cautive aunque no entendamos el idioma de quien la canta. La música permanece en cada ser humano hasta el punto de que trasciende muchas dificultades, no solo de comprensión del idioma, sino también de la salud.

Son diversas las experiencias de cantantes y músicos que han compartido con pacientes de Alzheimer. Los resultados despiertan respuestas positivas. También se ha trabajado la suma de la música con la literatura. En los talleres de creación literaria de Maria Wolff, los participantes han creado relatos a partir del recuerdo de una canción muy popular. Esto confirma que la música permanece en nosotros, como si se tratara de un registro de nuestras sensibilidades.

La música es una de las pocas armas ciertas que tienen los terapeutas en el día a día. Cada vez son más las terapias que incluyen la música como el medio entre el paciente y el afuera. Estudios realizados revelan que una parte importante de los enfermos conserva sus recuerdos musicales aún en las etapas más avanzadas. Esto nos confirma que la participación del arte, como un factor científico a desarrollar, es vital para la salud mental de las personas, pero también como aporte para los pacientes.

El pasado año, el 21 de septiembre, en el día mundial del Alzheimer, diversos artistas compartieron, durante todo un día, con los pacientes de los centros de Maria Wolff.  La cantautora madrileña Silvina Magari, entre cuentos y canciones, estremeció a los pacientes que llenaron la sala. Entre bailes, palmadas y sonrisas, ese día, durante horas, el arte derrotó al Alzheimer.


BLOG CONFUSA REALIDAD

CONFUSA REALIDAD

Las personas que tienen algún tipo de deterioro cognitivo pueden narrarnos sucesos que nunca pasaron o acontecimientos lejanos, como si acabasen de pasar en este mismo instante.

Pongamos un ejemplo con un paciente ficticio, lo que a continuación se describe es exagerado, puesto que unimos la experiencia de varios pacientes para mostrar una situación extrema: Adrián tiene Alzheimer en fase moderada y cada día vive la muerte de su esposa como si acabase de suceder. Su realidad es un continuo bucle en el que el sufrimiento de la pérdida no deja cabida para nada más. Un duelo iniciado cada día, pero nunca acabado.

Angustioso para él y para sus hijos, que también deben de vivir el duelo de la pérdida de su madre y sienten que su padre no les permite cerrar este capítulo. Cada mañana, Carlos, el hijo de Adrián, intenta ponerle en la realidad y hacerle ver que su madre falleció hace 6 meses, pero de nada sirve, puesto que él está sumido en una pena que no le permite ir más allá.

¿Que puede hacer Carlos? ¿Poner a su padre cada día en la realidad? ¿Mentirle y decirle que ha salido de compras?

Ninguna de las anteriores “soluciones” suelen servir. Ponerle en la realidad solo consigue aumentar el sufrimiento y el desgaste de toda la familia, mentirle puede que le calme brevemente, pero no el desasosiego que se crea en Carlos, y no olvidemos que la salud física y mental del cuidador  es tan importante o más que la del enfermo.

Una buena solución sería conseguir que la atención de Adrián esté ocupada en otras cosas, adelantarnos a lo que ya sabemos que va a pasar y proporcionarle estímulos que desvíen su atención. Si él pregunta por su esposa, se puede, de forma sutil, cambiar de tema, algo que le pueda interesar y que desvíe su atención de la pregunta que no queremos contestar. Cuando todo falla en casa, podemos recurrir a los profesionales, psicólogos y terapeutas pueden hacer una intervención con el paciente para aliviar sus alteraciones.

Como ultimísima solución- y si nada calma esa situación- se puede recurrir a un especialista que de con las claves para evitar el desenlace que ocurre día tras día, probablemente a través de alguna medicación.


comunicacion sensorial

Una relación desde la memoria sensorial

Los especialistas parecen estar de acuerdo en que la memoria sensorial es el último registro que se mantiene en el individuo, ese vínculo de comunicación entre el paciente de Alzheimer y su entorno. Quizá por ello en los últimos años ha cobrado fuerza la participación del arte como terapia para las personas afectadas por esta enfermedad. A través de investigaciones se ha demostrado el nivel terapéutico de la música; con intensidad también se ha trabajado la pintura.

Son diversos los creadores que han participado, a nivel local e internacional, en terapias con varias disciplinas artísticas. Sin embargo, la literatura no ha sido utilizada con la frecuencia necesaria. Tal vez porque, a simple vista, asociamos esta actividad con el intelecto y la memoria. Al respecto resulta interesante conocer la experiencia que, desde hace poco más de un año, ha llevado adelante el centro Maria Wolff con el taller de Creación Literaria, a cargo del escritor Edgar Borges.

Es posible que no siempre asociemos la literatura como una posibilidad de terapia para los pacientes de alzheimer. No obstante, la literatura opera justamente como refuerzo de la memoria sensorial. Sobre su trabajo en estos talleres, Edgar Borges nos dice lo siguiente: “El método del taller es el no método. Todo lo que llevo planificado cambia y se desarrolla en cada actividad. La propia literatura, en su práctica, demuestra que la creatividad es una fuerza inherente al ser humano. Me atrevería a decir, incluso, que surge como un algo irracional que responde a través de las sensaciones”.

Con esta iniciativa Maria Wollf Alzheimer suma otra forma de terapia a sus ya diversas alternativas. ¿Son la lectura y la creación formas de prevención de la enfermedad? ¿Desaceleran el proceso degenerativo? Nada de esto se puede afirmar aún, lo que sí es cierto es que la literatura se convierte en un canal de comunicación entre los pacientes y el mundo que les rodea. Borges sostiene que los procedimientos son claros y fáciles de asumir desde el entusiasmo: “En los talleres la escritura no representa un obstáculo para los participantes. Al contrario, de entrada apartamos cualquier temor de dificultad para compartir la posibilidad de crear relatos también desde la palabra oral o desde la pintura. La literatura es un recurso de comunicación que activa la necesidad de participación de los pacientes”.


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NO ME HAGAS TRANSPARENTE

En el momento en que a una persona le diagnostican la enfermedad de Alzheimer, pierde parte de su identidad. Parece una afirmación demasiado rotunda, pero en muchas ocasiones es así.

La noticia de que una persona de nuestra familia tiene algún tipo de deterioro cognitivo nos empuja a “sobreproteger” a esa persona y en esa fase, terminamos tomando decisiones sobre la propia vida del paciente sin contar con él.

Es muy cierto que no siempre podemos contar con el paciente para todo y que habrá ocasiones en las que el enfermo no pueda decidir por si mismo o no sepa que es lo mejor para él, pero no hay que anticiparse a ese momento.

Los tiempos cambian, las generaciones que comienzan a tener una cierta edad tienen una mentalidad totalmente diferente a la que se podía tener hace unas décadas y es por todo esto, que cada vez es más normal que la persona que padece esta enfermedad quiera saber que es lo que tiene y que consecuencias conlleva. Por su puesto, siempre debemos tener en cuenta la personalidad del protagonista, nadie mejor que los seres cercanos, conocerá cual es la mejor opción.

Si evitamos dar la noticia al paciente solo para que no sufra estamos privando a esa persona de decidir: cómo quiere vivir su enfermedad y qué quiere hacer en cada una de las fases que están por venir justo en el momento en que aún tiene capacidad para decidir, en definitiva estamos robándole su identidad.

Es muy probable que según vaya transcurriendo el tiempo nos surjan dudas sobre como querría esa persona afrontar determinada situación y es también casi seguro que en ese momento nuestro protagonista no nos pueda contestar.

Por todo ello armémonos de valor y paciencia y hagamos al paciente protagonista de todo lo que sea posible. Hagámosle protagonista de su propia vida, siempre.

 

Beatriz Amador

Centro Maria Wolff Montesa